El dolor de la exclusión escolar

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Fundacion autismo en marcha


Por Autismo en Marcha


De diciembre a marzo cuatro meses para la prematricula, del nuevo año escolar 2019-2020, no bien termina un cuatrimestre de este nuevo año escolar, cuando ya estamos iniciando , el cobro de otro año escolar, y muchos padres poniendo su mente a volar y a llenarse de angustia de si aceptaran a su hijo o no lo aceptaran en determinada escuela. 


Nunca estará de más recordar que la igualdad no es dar a todos lo mismo, sino a cada uno según su necesidad, para que de una vez por todas la situación de exclusión que padecen estos niños y niñas con TEA, como todos los que presentan alguna discapacidad, se transforme en posibilidades reales de desarrollo y participación en todos los ámbitos de la escuela y la sociedad.


La inclusión escolar es una tarea de la comunidad educativa con la finalidad de dar una respuesta adecuada a los alumnos con la condición. Esto necesita de profesoras que den respuesta a la diversidad del alumnado a través de la reflexión de su propia acción. Cuando un centro educativo se plantea este objetivo está abriendo un espacio de auto-evaluación, que va a romper con las dinámicas conocidas y va a buscar y encontrar otras posibilidades educativas. 


Entre esas nuevas posibilidades debe contemplarse la incorporación de las maestras integradoras para casos específicos, un currículo adaptado, materiales didácticos especiales y un equipo psicopedagógico que de seguimiento al proceso educativo, pero por sobre todo mucho amor, imaginación y paciencia.


En una escuela que no excluye todos y todas se socializan y mutuamente se enriquecen en el respeto a las diferencias. En las escuelas donde se ha llevado a cabo una verdadera inclusión se ha descubierto una nueva apertura al otro, que deja de lado la competencia para desarrollar un humanismo y solidaridad.


Lamentablemente no ocurre así, a la hora de querer inscribir a un niño o una niña con Autismo en un colegio las familias reciben diferentes respuestas: "no tenemos cupo" "ya cubrimos la cuota de ese curso" "no contamos con psicóloga" "este año no podemos incluir" y todo un repertorio negativo que no solo genera un problema sino un gran dolor en esas madres y padres que batallan día a día para lograr mejor calidad de vida para sus hijos e hijas.


También es muy importante que la institución educativa evite discursos ambivalentes que por un lado, predican la inclusión y, por el otro lado no hacen nada para lograrlo. Mercadean un "Centro Educativo Inclusivo" generando esperanzas en las familias cuando en la práctica no cumplen ninguno de los planteamientos enunciados. El estado, a través del Ministerio de Educación, debería dar seguimiento a dichos centros educativos para que cumplan con lo que prometen, para que las familias no sean engañadas y los alumnos y alumnas logren adecuadamente el proceso de enseñanza aprendizaje.


En consecuencia, la educación inclusiva es el medio más efectivo para combatir la discriminación, creando comunidades de bienvenida y alcanzando una educación eficaz para todos y todas. Desde nuestra fundación hacemos votos para que el estado con sus nuevas políticas de asistencia a la discapacidad, ponga atención a una educación pública inclusiva de calidad para que la alegría reine en las familias de los niños y niñas con Autismo.

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