HIGIENE DEL SUEÑO

El buen dormir es una clave poco valorada para el éxito académico

Los malos hábitos de sueño pueden comprometer el rendimiento académico
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Los especialistas creen que los hábitos de sueño de los universitarios son un problema importante al que se debería prestar más atención. (Shutterstock)


Por El Mercurio / GDA


SAN JUAN, PUERTO RICO.-- Muchos universitarios adquieren malos hábitos de sueño, que empeoran en períodos de exámenes, y que en muchos casos son avalados por la propia institución educativa. Sin embargo, la investigación demuestra que este factor afecta las habilidades cognitivas. Así, por cada día de mal dormir, las notas promedio bajan 0.02% y las probabilidades de abandonar un ramo aumentan 10%.


Acciones


"El viernes pasado nos pasó de nuevo", dice la estudiante de Arquitectura Javiera Verderau (23) sobre el hecho de quedarse estudiando toda la noche en lugar de dormir. "La universidad lanzó un concurso que partía a las seis de la tarde y la idea era entregar un proyecto a las nueve de la mañana del día siguiente. ¡Hasta nos compraron pizza! Daban por sentado que no íbamos a dormir", cuenta.


Al menos, dos días a la semana se amanece estudiando. "El domingo pasado me acosté a las cinco de la mañana. Eso de no dormir te lo deja claro el encargado de dar la charla de bienvenida a la universidad", cuenta Javiera. "Esa vez nos dijo: 'Sepan que en esta carrera se va a dormir poco', y uno lo asume".


El problema es que los malos hábitos de sueño pueden comprometer el rendimiento académico. Un estudio publicado recientemente por la Universidad de St. Thomas (EE.UU.), que analizó los casos de 55 mil universitarios, arrojó que por cada día de mal dormir de un alumno las probabilidades de abandonar un ramo aumentan 10%, y el promedio de calificaciones se reduce 0.02%.


"La respuesta está en que las habilidades cognitivas se ven afectadas, pero también la estabilidad emocional. Cuando se privan del sueño es más probable que estén deprimidos, ansiosos o distraídos, lo que interfiere en su capacidad de concentración", explica Roxanne Prichard, profesora de psicología y neurociencia, quien lideró el trabajo.


Su estudio también midió otros factores que afectan el rendimiento académico, como el consumo de alcohol, drogas y el estrés. Sorprendentemente, dice Prichard, el impacto de todos ellos fue menor que el del sueño.


Pagar la deuda


"Este es un resultado muy interesante", opina Javiera Castro, licenciada en Ciencias y doctora en Ciencias Biomédicas de la Universidad de Chile. "Normalmente, uno considera las drogas o el alcohol como algo muy malo, pero los universitarios están tan acostumbrados a dejar de dormir que no piensan en que eso también impacta en su rendimiento".


Dormir menos del tiempo recomendado (7 horas) afecta el ritmo circadiano, lo que implica cambios hormonales y alteraciones del metabolismo, dejando al cuerpo sin la capacidad para trabajar al máximo.


"En general, los jóvenes creen que no dormir una noche y dormir mucho a la siguiente es como si pagaran una deuda, pero no es así. El cuerpo necesita tener sueño continuo y diario para cumplir con todos sus ciclos", explica Castro.


A las horas de descanso que se pierden por estudio se suman las que se sacrifican por el "jetlag social", agrega la doctora Prichard.


"Además de que duermen cinco horas o menos en la semana, amanecen de fiesta los sábados y domingos, y descansan en las mañanas. Ese cambio en el reloj biológico mantiene sus cuerpos en modo nocturno durante el día. Los adolescentes perciben una alarma a las seis de la mañana, como la sentiría alguien de 40 años a las tres de la madrugada", comenta la experta.


La estudiante de Derecho María Luisa Torrealba (23) cuenta que, por lo general, duerme solo cinco horas en los períodos de exámenes.


"Lo que tenemos que leer no es poco y aparte tratamos de abarcar la vida social. Si un día no alcanzo a repasar cierta cantidad de páginas, paso a tomar café o algún remedio para la concentración, como el Aradix. La mayoría en la universidad lo usa para mantenerse despierto", asegura.


Otra estrategia común, comenta la estudiante, es presentar una prueba e irse directo a la casa "a recuperar el sueño".


El problema es que alterar los horarios de sueño compromete su calidad y con ello se reduce el ciclo REM, asegura la doctora Julia Santin, neuróloga de la Red de Salud UC Christus.


"Es el que predomina en la segunda mitad de la noche y el que ayuda a consolidar la memoria y el aprendizaje, o sea que si duermo poco o con alteraciones, limito esa posibilidad", explica Santin.


Los especialistas creen que los hábitos de sueño de los universitarios son un problema importante al que se debería prestar más atención. "Las universidades deberían mirar sus datos y ayudar a los estudiantes a mejorar en esto. Dormir rinde frutos, como tener alumnos más saludables, felices y con menores tasas de deserción", dice Prichard.


En EE.UU., cuenta, el sueño ocupa el penúltimo lugar en la lista de los 26 riesgos para el bienestar de la comunidad universitaria.


"Los médicos se lo decimos a los padres: si quiere que a su hijo le vaya bien en los estudios, es tan fácil como que duerma bien. El problema es que la sociedad actual no le da importancia al sueño en términos de aprendizaje", puntualiza la doctora Santin.


Higiene del sueño


Los especialistas entrevistados sugieren adoptar los siguientes hábitos para conseguir un sueño reparador:


  • Aprovechar el fin de semana, durante el día, para repasar contenido académico y así evitar restringir el sueño durante los días de clases.
  • Acostarse y levantarse, aproximadamente, a la misma hora todos los días.
  • Dormir, al menos, siete horas diarias.
  • Evitar las siestas de más de 30 minutos; de lo contrario, será más difícil conciliar el sueño nocturno.
  • No consumir medicamentos estimulantes o alimentos con cafeína, al menos, dos horas antes de dormir.
  • En la medida de lo posible, no estudiar en el dormitorio.


Tiempo de pantalla


"Cada vez es más común ver pacientes que duermen con el celular en la cama. Entonces, además de que se acuestan tarde por una prueba, se quedan pegados a las redes sociales y eso afecta el sueño", dice la neuróloga Julia Santin, quien recomienda evitar el uso de celulares, tabletas y computadoras justo antes de dormir. Varios estudios han encontrado que la luz que emiten los dispositivos móviles provoca insomnio y afecta la secreción de melatonina, una hormona que regula los ciclos del sueño.

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