Asocian el cierre de centrales de energía a aceite y carbón con disminución de partos prematuros

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Por Shereen Lehman


WASHINGTON, EE.UU. /REUTERS HEALTH.— El cierre de ocho centrales eléctricas a petróleo o carbón en California estuvo asociado con una reducción de los partos prematuros de las mujeres de la zona, según afirma un equipo. 


El estudio sacó ventaja de un "experimento natural", cuando se cerraron seis centrales a petróleo y dos a carbón. Con datos del período 2001-2011, los autores determinaron que la tasa de partos prematuros en las mujeres expuestas al máximo nivel de contaminación se redujo del 7 al 5,1 por ciento de los nacimientos.


El petróleo y el cabrón emiten partículas contaminantes cuando se queman y algunas son lo suficientemente pequeñas como para entrar en los pulmones y la sangre. Además, liberan al aire gases de dióxido de azufre y óxido de nitrógeno, junto con el benceno, el plomo, el mercurio y otras sustancias nocivas. 


Muchos estudios habían asociado la contaminación del aire con el parto prematuro. Pero, a menudo, es difícil separar la influencia de la contaminación, el barrio, el nivel socioeconómico y la etnia en la salud, según publica el equipo en American Journal of Epidemiology. 


Los autores analizaron los resultados del monitoreo del aire durante dos años antes y un año después del cierre de cada central. También accedieron a las historias clínicas de 57.000 partos a 20 kilómetros de las centrales. Un embarazo normal dura 39-40 semanas; los partos antes de las 37 semanas son prematuros.


En el estudio, el 6 por ciento de los partos había sido prematuro. Las mujeres que vivían a 5 kilómetros de una planta registraron la reducción más pronunciada de los partos prematuros con el cierre de las centrales. Esto fue aún mayor entre las mujeres asiáticas y las afroamericanas.


El equipo también analizó la tasa de prematuridad alrededor de ocho centrales que no habían cerrado y no halló diferencias en los mismos años. El estudio "es lo opuesto a nuestro trabajo habitual; en lugar de estudiar el problema, pudimos evaluar la solución", dijo la autora principal, Joan Casey, de la Escuela Berkeley de Salud Pública de la University of California. 


En el 2016, en Estados Unidos aún había 380 centrales de carbón activas, lo que significa que se puede seguir mejorando, según opinó Casey. 


"Además de reducir las emisiones de gases efecto invernadero, nuestro estudio aporta un motivo más para avanzar hacia las energías renovables", agregó la autora.


FUENTE: American Journal of Epidemiology, online 22 de mayo del 2018

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