Reflexión cardio-oncológica

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Por Dr. Martí Suero Decena 


Podemos decir que el nuevo interés científico, quizás sólo dormido, en las especialidades de cardiología y oncología llega a despertar vista la cantidad de pacientes oncológicos y las complicaciones que su manejo terapéutico implica.


Nosotros, que tenemos muchos años de ejercicio profesional, tuvimos oportunidad de ejercer con el protocolo de la “vieja escuela”: siempre que un paciente desarrollaba una neoplasia maligna, su manejo y seguimiento era del Oncólogo.


Así era en la década de los años 70, cuando apenas iniciaba mis estudios de Medicina y, siendo estudiante, trabajé en el Instituto Dr. Heriberto Pieter (“el Oncológico”), centro donde era referido el grueso de los afectados. Allí me desempeñaba haciendo las historias clínicas a los pacientes ingresados en los privados y ayudando en cirugía menor. Para entonces, nuestro inolvidable Dr. Alejandro Capellán era el Jefe de Cirugía y el Dr. Wilfredo Pichardo el Director Médico de esta icono institución


Hoy, la Sociedad Dominicana de Cardiología y su nueva directiva, encabezada por la Dra. Claudia Almonte, abraza lo que podríamos llamar la nueva subespecialidad: la Cardio-Oncología y, en su apoyo, agrega el Consejo Cardio-Oncológico, órgano al cual nos honramos en pertenecer.


Sin lugar a duda, la enfermedad cardiovascular y los problemas oncológicos representan causa de muerte en muchos de nuestros países; no obstante, el aumento de la expectativa de vida y la mejoría en la eficacia de muchas de las terapias oncológicas gracias a nuevos medicamentos, son algunas de las razones por las que los cardiólogos estamos evaluando y tratando y más pacientes oncológicos.


ACTUALIDAD


Actualmente, el cardiólogo debe trabajar juntamente con el equipo de hematólogos, oncólogos – y yo agregaría, el gastroenterólogo, vistos los grandes trastornos gástricos de la quimioterapia, principalmente – formando parte del equipo multidisciplinario que debe llevar a cabo el protocolo de intervención.


Este trabajo conjunto es lo que nos permitirá mejorar los signos y síntomas, así como evitar la toxicidad cardiovascular. Al referirnos a la toxicidad cardiovascular, generalmente se piensa en la disfunción ventricular y la insuficiencia cardiaca derivada de los tratamientos, pero hay que anticipar que en estos pacientes pueden presentarse, además, angina, infarto, hipertensión arterial, arritmias, miocarditis, derrame pericárdico o enfermedad cardiovascular tanto arterial como venosa.


Ciertamente, no todos los pacientes tienen el riesgo de presentar todas las complicaciones antes señaladas, razón por la cual se estratifican los grupos y hay consenso que nos señala cómo seguir al paciente oncológico en los diferentes estadios de su enfermedad, así como también antes, durante y después del tratamiento.


El cáncer, cual que sea, es una situación de salud que necesita atenciones especiales, pero no quiere decir que, porque le haya aparecido un cáncer, usted se niegue a hacer lo que realmente corresponde.


En nuestra condición de Cardiólogo-Ecocardíografista, frecuentemente evaluamos tanto a pacientes que van a iniciar su tratamiento, como otros que tienen muchos años siendo tratados por cáncer y, al presente, evolucionan muy bien. Los nuevos medicamentos, el enfoque actual de manejo multidisciplinario y la investigación científica aseguran que cada vez tendremos más pacientes sobrevivientes de cáncer.


martin_suero@hotmail.com

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